TIEMPO PERDIDO PARA EL DISTRITO DE SANTIAGO DE SURCO – LIMA – PERÚ

El jueves 04 de marzo 2010, el actual alcalde del distrito de Santiago de Surco, Juan Manuel del Mar Estremadoiro, concedió una entrevista a un canal de cable en la ciudad de Lima, donde trató entre otros asuntos el tema de las construcciones.

Alcalde Juan M. del Mar E.

Lo que no dijo el alcalde es, que él fue elegido por voto popular, y esto tiene mucho significado porque constituye la primera autoridad de un gobierno local, que desde la época del presidente Fernando Belaunde Ferry fue un estamento en la estructura orgánica del Estado Peruano. Por este motivo el alcalde tiene autonomía, poder de decisión y facultades que la Constitución y la Ley Orgánica de Municipalidades Nº 27872 le otorgan.

Se olvida el alcalde que el art. 6° de la Ley Nº 27872 dice que “el alcalde es el representante legal de la municipalidad y su máxima autoridad administrativa”; además en el art. 20° de la misma señala 35 atribuciones que tiene el alcalde, siendo la Nº 1 “defender y cautelar los derechos e intereses de la municipalidad y los vecinos” lo cual está en concordancia con la Constitución Política, art. 194°. Esta atribución el alcalde no supo usarla en beneficio de los habitantes del distrito de Santiago de Surco.

Nunca en todos los años de alcalde  Juan Manuel del Mar Estremadoiro defendió a los vecinos; más bien permitió, se parapetó y escudó cuando el presidente Alan García Pérez soliviantó a los constructores con las autorizaciones automáticas para construir. Del Mar se calló, no defendió al distrito de Santiago de Surco, hizo todo lo contrario, traicionó la confianza de los vecinos y se defendió burdamente de todas las denuncias contra él y su gente de confianza.

Lo que ha hecho el alcalde del Mar es responsabilizar a los dueños de los predios y constructores, cuando él debió corregir los abusos; cuando nunca debió tener gente que bajo su mando tuviera tan mala reputación, siendo lamentable que por su pésima administración el habitante del distrito lo repudie y censure no solo en los medios de comunicación sino también en las calles y plazas del distrito.

Dicho esto, vean y escuchen al alcalde de Santiago de Surco argumentar públicamente su inocencia, frente a vecinos que por su responsabilidad se han visto perjudicados con las autorizaciones de construcción que él autorizó y que no supo fiscalizar.

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