UNION EUROPEA: ABARATAR COSTOS AL ESTADO

A finales de 1992, después del autogolpe de estado del 05 de abril 1992 y la culminación del Congreso Constituyente, se echó a rodar la bola que el gobierno fujimontesinista tenía el camino allanado para la elaboración de leyes que debería dar para a concretizar la idea de “Estado” que tenia “el chino”. Así fue, comenzaron a salir docenas de Decretos Leyes en el Diario Oficial “El Peruano”, uno de ellos fue el referido a la reducción del personal estatal.

Por aquella época se calculaba en unos 800 mil los empleados estatales, que según categorías se encontraban clasificados entre funcionarios, directivos, profesionales, técnicos y auxiliares.

En aquel entonces la prioridad era disminuir lo más que se pudiese el número de empleados públicos, así es que se elaboró una escala de incentivos en base al tiempo de servicios; esta escala estaba dirigida al personal nombrado por ley; los contratados tenían otra situación totalmente diferente ya que la relación laboral era temporal.

Una minoría de empleados se acogieron a los incentivos, habían transcurrido más de dos años desde que se impuso el shock y las posibilidades de abrir un negocio, si bien era arriesgado para un profesional que no tenía experiencia en manejarse privadamente, era la oportunidad de desligarse de tanta mediocridad. Hicieron una purga total ya que los que no habían salido con incentivos en esta oportunidad por medio de una resolución injusta los botaron.

Han pasado 15 años y la gente que fuera separada injustamente hasta el día de hoy reclama su reincorporación con todos los beneficios que las leyes le habían otorgado. Este litigio lleva años y algunos se han reincorporado pero la gran mayoría no.

El vacío generado por esta purga fue llenado por gente contratada, bajo la modalidad de contratos no personales, donde el trabajador no tenía ningún respaldo legal, laboral, acceso al servicio de salud, vacaciones, en pocas palabras nada. Esta ignominia ofreció arreglarla Alan García Pérez cuando se lanzó por presidente en el 2006 y no lo hizo; su antecesor Alejandro Toledo Manrique tampoco y el presidente Paniagua no tuvo el tiempo necesario pues su gobierno de transición –entre Fujimori y Toledo- duró tan solo doce meses.

El daño que se causó con este tipo de disposiciones fue peor que la enfermedad, puesto que la fila de desempleados se incrementó en miles y el Estado tuvo que echar mano en muchos casos a la escoria de la administración pública, generando la corrupción que hasta el día de hoy impera; ya no eran 800 mil empleados estatales, sino que pasaban del millón.

Entre el 2001 y 2006 hubieron esperanzas para estos miles de trabajadores, pero los intereses políticos y la subordinación de los políticos a los organismos financieros internacionales impidieron que se hiciera justicia.

Lógicamente que el modelo económico implementado desde 1993 y que perdura hasta la fecha nadie lo cambiará, teniéndose en cuenta que el FMI hoy más poderoso que nunca es el que lleva la bandera del liberalismo, aunque el desempleo sea el talón de Aquiles desde el inicio de la economía liberal, allá por el nacimiento de la revolución industrial; los empleados que fueran expulsados, hoy se encuentran muertos o simplemente desarrollando otra actividad que les permita sobrevivir.

En los últimos 17 años, desde que fuera implementada la modalidad laboral fujimontesinista, esta le dio “otra” imagen al Perú frente al Banco Mundial, al Fondo Monetario Internacional, al Club de Paris, al Banco Interamericano de Desarrollo. El gasto en remuneraciones del personal (gasto corriente) engrosó el gasto de inversión, con el consiguiente manejo discrecional de las remuneraciones. Los presupuestos ministeriales (Pliegos Presupuestales) siguieron elaborándose en las respectivas  Oficina de Presupuesto de los Pliegos, pero supervisadas por el Misterio de Economía y Finanzas (MEF), desterrando el anterior sistema donde la Comisión de Presupuesto del Congreso de la Republica era la que se encargaba de coordinar los presupuestos de cada uno de los Pliegos; el MEF se convirtió de esta manera, como lo es hasta el día de hoy, en un súper ministerio por que controla el presupuesto y el financiamiento, dejándole al Congreso de la Republica solamente la tarea de aprobarlo.

De manera sucinta esta es una experiencia por la que pasaron y padecen los empleados públicos. Actualmente el nivel profesional y técnico deja mucho que desear, aunque la infraestructural estatal luce renovada, bien pintada, pero la miseria humana está por dentro. Como dato adicional, el sindicalismo estatal fue derrotado y borrado del aparato estatal.

Esto es lo que les espera a los empleados españoles (2.5 millones), a los griegos, italianos, portugueses para que formen parte de la economía globalizada. El asunto en esos países es adelgazar los gastos del estado y la mejor forma que existe es la descrita. Pueden haber otros métodos, pero lo que el FMI quiere es que los Estados luzcan el rostro según el modelo liberal: cada uno baila con su pañuelo o dicho de otra manera el Estado no amantará más a nadie, salvo a los inversionistas.

A Europa le llegó el día en que tenía que alinearse con el modelo liberal, tarde o temprano tendría que sanear las cuentas en rojo que le costaba su  economía de bienestar sostenida durante décadas. Como se sabe en España para hacer la reforma del empleo han intervenido en primera ronda los trabajadores y los empleadores, sin resultado alguno. Los empleados estatales han paralizado sus labores en protesta por su rebaja salarial y los sindicatos cocinan una paralización general. Desde hoy el gobierno tiene en sus manos la decisión de generar la ley del trabajo. No les quepa la menor duda que el resultado será algo parecido a lo sucedido en Perú, pues las presiones políticas que soporta el gobierno de Rodríguez Zapatero por los organismos financieros internacionales, lo harán inclinarse ante la realidad por la que atraviesa Europa. No se observa otro camino alternativo, nadie de los interesados en esta modernización (empleados, inversionistas, Estado) dará su brazo a torcer, por lo tanto la cuerda se romperá por el lado más débil y ese lado es la de los trabajadores, como siempre ha sido.

Más Información

08/06/10 La hora crucial en Europa

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Anuncios