EL GAS Y SUS VERICUETOS EN EL PERU

El tema de la energía en el Perú es tratado con la simpleza más espantosa que uno se pueda imaginar, basta que el presidente en ejercicio pronuncie algunas palabras simplonas para que no se tome en cuenta la opinión de la mayoría política, la de los técnicos, ni siquiera la opinión popular.

Pero veamos el caso del gas natural.

En la década de los 60s el gas natural permanecía como un recurso energético subutilizado, siendo la región de la Costa la de mayor producción, utilizándose en las plantas de producción de gasolina (33%), como combustible en los campos de producción (17.2%) y liberándolo a la atmósfera (44.5%). El aprovechamiento del gas en los yacimientos permaneció constante a lo largo de esta década.

En 1960 la producción en la Costa peruana fue de 38.3 millones de M.P.C. pasando en 1969 a 52.1 M.P.C. Por aquellos años el área del Zócalo Continental producía el 20% de la producción total. Las reservas probadas en diciembre de aquel año  fue de 693.4 M.P.C. de las cuales 670.1 M.P.C. correspondía a la Región de la Costa y el resto se distribuya entre el Zócalo y la Región Oriental.

Las reservas de los líquidos recuperables del gas natural fueron de 43.2 MM. de Bls., correspondiendo a la Región de la Costa 23 MM. de Bls., al Zócalo 2.2 MM. de Brl. y 18 MM. de Brl. al Oriente. (Millones de barriles = MM. de Brl.).

Pero entre 1971-1975 el objetivo fue impulsar la creciente explotación racional de los recursos conocidos para múltiples fines y ejecutar estudios para el reconocimiento de recursos adicionales. También se necesitaba incorporar el gas natural como fuente energética y calorífica y como insumo fundamental en la industria petroquímica básica. Para este propósito se debía utilizar el gas natural del Noroeste (industria petroquímica) y como fuente de producción de energía eléctrica a la región Norte del país, propendiendo al desarrollo del yacimiento del Aguaytía.

Las reservas probadas de gas natural eran de 693 millones de M.P.C., las cuales no se emplearon en aquella época para generar electricidad. Asimismo, por aquella época en la región de la Selva del Perú se realizaban estudios sobre las posibles existencias de yacimientos gasíferos.

La Ley Nº 4452 no legislaba sobre el gas natural, lo mismo que la Ley Nº 11780. La primera de ellas no menciona al gas, mientras que la segunda lo hacía sin adicionar alguna norma para su aprovechamiento.

El gas natural cobra importancia en el mundo a partir de 1930 como un insumo energético e industrial, sin embargo en el Perú el gas natural no era un elemento que se utilizase en su desarrollo, aunque se usaba en los campos de producción pero en volúmenes cada vez menores, mientras que el mayor volumen de la producción neta era liberada a la atmósfera, como ya dijimos.

En 1969 en los yacimientos del Noroeste del Perú, las reservas recuperables de gas asociado al petróleo crudo eran de 516 millones de pies cúbicos. En 1970 se propuso  legislar expresamente sobre el gas natural, lo cual incluía el gas que se producía en los campos en explotación de aquella época, lo mismo que sobre las reservas descubiertas y las por descubrir, como sobre la comercialización, transporte, y otros temas de interés nacional. Asimismo se proponía crear un mercado para el gas natural y además desarrollar las reservas descubiertas; estudiar la problemática del gas natural que incluyese la capacidad y vida productiva de los campos y volúmenes de sus reservas; por último se propuso la construcción de un sistema interconectado teniéndose en cuenta a los usuarios (planta de producción de gasolina, generación eléctrica, complejo de fertilizantes, etc.). En ese mismo año fue necesario definir la situación del yacimiento de gas del Aguaytía, estudiando la factibilidad de almacenamiento del gas que se emitía a la atmósfera en los campos del Noroeste peruano, recomendándose las posibilidades de explotación de la cuenca de Sechura y áreas contiguas al Zócalo Continental.

Para el año 1982 la visión fue otra, puesto que los criterios gubernamentales consideraban que el Perú contaba con recursos disponibles de gas en volúmenes moderados. Ratificaban que la existencia del depósito del Aguaytía, que fuera descubierto en el año 1961, tenía reservas probadas de 440 mil millones de pies cúbicos, cifra que era considerada modesta.

La opinión oficial propendía a que era poco aconsejable desarrollar una industria petroquímica o de fertilizantes en la Región Selva, proponiendo como alternativa, llevar el gas del Aguaytía por medio de un gasoducto hasta La Oroya que reemplazase al petróleo que usaba el complejo industrial de Centromin (Centromin Perú). A su vez esta propuesta era minimizada por los mismos personajes que planteaban la primera opción, cuando decían seguidamente con un falso pudor técnico, que el proyecto del Aguaytía era costoso y que sería más económico desarrollar el yacimiento carbonífero de Jatunhuasi del cual disponía Centromin

Como se observa era una contradicción inexplicable ofrecida por el Ministro de Energía y Minas de aquel entonces Pedro Pablo Kuczynski Godard, quien fuera después ministro de economía y finanzas, y primer ministro en el gobierno de Alejandro Toledo Manrique y que actualmente tiene pretensiones de lanzar su candidatura para la presidencia de la republica en el 2011.

Si embargo la Belco descubrió en el Zócalo Continental, frente a Zorritos, Lote Z-1 un yacimiento de gas. A mediados de 1982 la Belco debió comprobar la dimensión del yacimiento, lo cual, cuando realizó los trabajos sentenciaron que la producción era de unos 6,000 pies cúbicos por segundo, el equivalente a unos 1,000 barriles diarios de petróleo, lo cual no era suficiente para su licuefacción y poder exportarlo, de esta manera las perspectivas para desarrollar la industrial petroquímica y de fertilizantes no eran del todo satisfactorias.

Lo que si reconocían era la factibilidad de la instalación de una planta térmica de gas en la costa norte del Perú, la cual facilitaría la electrificación de toda la costa norte a un costo menor que los proyectos hidroeléctricos y paralelamente abastecer con combustible limpio y económico el complejo de fertilizantes de Bayovar (Piura).

En esa época existía la Ley 23231 la cual permitía discutir la reducción del precio del gas entre la empresa estatal Petroperu y la Belco. Es así que por aquel entonces la empresa Shell descubre el yacimiento de gas natural del Camisea, la cual después de haber realizado inversiones por cientos de millones de dólares se desanima a continuar las labores de explotación, retirándose del Perú, dejando de cobrar los adeudos al Estado peruano, es así donde nuevamente las oportunidades se desvanecen.

En el caso del gas de Camisea, que es actualmente el centro de discusión política y técnica entre los  personajes que tienen a cargo la política energética del país, mientras los bosques son deforestados, causando un enorme daño ecológico a los ecosistemas y economía nacional; cuando la necesidad de cientos de miles de pobladores de la zona rural no son satisfechas, los centros urbanos consumen y desperdician energía por cientos de miles de Kw y de millones de dólares; cuando se tiene que importar petróleo para el consumo del parque automotor, que es el talón de Aquiles de la economía peruana, los especialistas tienen que jugar con los precios para sustentar los ingresos fiscales. En todo caso, más interesa dar discursos, sustentar la escasez, mientras se tiene que pagar precios por encima de lo razonable.

El Perú no cuenta con una matriz energética alternativa, la energía hidráulica y a petróleo es la única y principal fuente de abastecimiento. El gas de Camisea es la solución más rentable para el Perú, aunque para algunos, exportarlo es el negocio redondo de su vida, aunque el consumidor interno tenga que seguir pagando cientos de dólares anuales por una energía limpia y barata como es el gas natural.

Con el paso del tiempo lo único claro que queda es que en el primer gobierno de Fernando Belaunde Terry (1963-1968) sus planteamientos respecto al petróleo y gas natural imposibilitaron lograr una mejor posición energética del Perú, razón por la cual Juan Velazco Alvarado lo derroca y forma una junta militar (1968-1976) creando Petroperu (1969) . Aunque él también fuera derrocado por Francisco Morales Bermúdez, este mantuvo a Petroperu como en sus orígenes hasta 1979. En 1980 nuevamente Fernando Belaunde Terry gobierna el Perú, siendo Pedro Pablo Kucynski Godard, Ministro de Energía y Minas, manteniendo a la empresa estatal Petroperu  pero inaugurando nueva gestión dentro de la línea que hasta aquel entonces predominaba respecto al petróleo; en 1985, Alan García Pérez, es presidente y en julio de 1990 Alberto Fujimori Fujimori es quien privatiza Petroperu, dejándola bajo el esquema ultra liberal y a merced del mercado energético. Es Alejandro Toledo Manrique (2001-2006) quien firma los contratos de explotación del Gas del Camisea y Alan García Pérez, presidente actual del Perú, quien hasta el día de hoy sigue permitiendo los altibajos en la política energética, en el que se iniciaron toda suerte de cambios en los contratos para beneficio de particulares, privilegiando la exportación y ninguneando la demanda interna. Como resultado de toda esta ignominia los pueblos protestan, se observa la visible carestía del gas en el mercado y su desabastecimiento y toda la corrupción alrededor de este gran negocio que en nada beneficia al Perú.

A manera de colofón, en los últimos 20 años se vive en un zafarrancho de intereses privados nacionales y extranjeros, haciéndose visible actualmente los casos de flagrante delito por funcionarios, políticos, congresistas y oportunistas fungiendo de tecnócratas.

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