LA DESDOLARIZACION DE LA ECONOMÍA EN EL PERÚ

En la introducción de Perú: Drivers of De-dellarization (Mercedes García Escribano, 2010) se señala que la desdolarización se inició con el proceso inflacionario en la mitad de la década de los años 70 y tuvo su apogeo durante el periodo inflacionario 1988-1990. Es así que el dólar estadounidense inició su preferencia como medio de pago y de depósito. Afirma MGE que a finales de 1990 el 80% de los depósitos y créditos fueron en moneda extrajera y a partir del 2000 la dolarización del crédito se redujo de 25% a 55%. La dolarización de los depósitos disminuyó 52% y en la actualidad es mínima.

Los factores estudiados en este trabajo (estabilidad macroeconómica, reglamentos y desarrollo del mercado de capitales en soles para el proceso de desdolarización de los bancos) permitieron examinar simultáneamente la dolarización de los depósitos y créditos como también los impulsores de la desdolarización.

Según MGE lo que impactó positivamente para la disminución de la desdolarización fue los cambios en la tasa de inflación y en el riesgo de crédito soberano, las reservas asimétricas, prestamos en soles. Concluye que la desdolarización ha sido impulsada por la estabilidad macroeconómica, la introducción de políticas prudenciales que reflejan mejor el riesgo cambiario, así como el desarrollo del mercado de capitales en soles.

Se hace un señalamiento a otros esfuerzos de desdolarización que pudieran ser la consolidación de la estabilidad macroeconómica con una mayor flexibilidad del tipo de cambio; como medidas cautelares señala, desanimar los préstamos de los bancos y financiación en moneda extranjera, ya que el capital y el desarrollo del mercado en moneda nacional ayudaría en general a la desdolarización financiera.

Al concluir se destaca después de un analisis que para profundizar en el futuro la desdolarización se requiere una mayor variabilidad de la frecuencia del cambio, el manteniendo al unísono de la estabilidad macroeconómica y la credibilidad institucional, aunque reconoce que el mercado de capitales en moneda nacional (Nuevo Sol) es estrecharía ayudando de esta manera a la desdolarización financiera.

Las interrogantes surgen en la posibilidad del cambio del valor del dólar y a su vez mantener la estabilidad macroeconómica, ya que todos los parámetros macroeconómicos actuales son resultado del mantenimiento de ciertos indicadores que obligan al MEF, SUNAT, BCRP entre otras entidades a vigilar el sostenimiento financiero de todas las variables macroeconómicas . En cuanto a sostener que la credibilidad institucional tiene algún valor es un poco desproporcionado, porque en las actuales circunstancias un cambio en el comportamiento del BCRP en el mercado cambiario seria saludable siempre y cuando los importadores y el sistema productor no alcen la voz de protesta.

Este último apunte sobre los sectores ligados al comercio debería de entenderse que han tenido más de década y media para solventar sus utilidades y diversificación y que es hora de apostar en el libre mercado; a ellos los beneficia y los seguirá beneficiando. El mercantilismo no les permite ni un atisbo de riesgo, riesgo que por otro lado es de vital importancia en una economía de mercado ya que podría elevarse el nivel técnico y profesional en apoyo a las decisiones tomadas en su momento. No hay que olvidar que si a un jardín no se le riega, corre el riesgo de desaparecer, como también si mucha agua cae sobre él.

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