Una Reflexión sobre el Perú de hoy

No cabe duda que la economía del Perú pasa por un período de bonanza como hacia más de un siglo no la había tenido. No cabe duda que esta situación de holgura y para muchos de orgullo es producto del esfuerzo y sacrificio de todos los peruanos, donde los créditos no pueden ser adjudicados a un presidente y mucho menos a un grupete de políticos.

Después de muchos descalabros y de haber vivido las holguras más inimaginables, los ex presidentes y un grupete de políticos esgrimen, hasta llegar a pelearse entre ellos, con poca decencia y pudor personal el haber sido el padre de este triunfo económico; parafraseando a Valentín Moragas “Mucho dinero y poca educación, es la peor combinación”.

Lo cierto es que cuando se observa con más calma de la habitual y con la serenidad que da el no deberle nada a nadie uno llega a la conclusión que ni uno ni los otros son llamados a coronarse como triunfadores. Qué sentido tiene recordar los malos momentos de un país, lo que importa es no dejar de recordar que esta bonanza puede ser efímera, si es que aparece otro sátrapa como el que gobernó el Perú entre 1990 y 2000. No olvidemos lo que sentenció J.M. Keynes “Si yo te debo una libra, tengo un problema; pero si te debo un millón, el problema es tuyo”

También no hay que olvidar que hubo ministros que dilapidaron el erario público, robaron y aunque algunos de ellos fueron a parar a la cárcel, otros fueron salvados para no estar entre rejas pero fueron confinados en su domicilio. Ninguno de ellos reconoció sus errores; ninguno de ellos renunció al cargo, se sirvieron de él para enriquecerse. No en vano decía Indira Gandhi “Hay que vigilar a los ministros que no pueden hacer nada sin dinero y aquellos que quieren hacerlo todo con dinero”.

Esperemos que tanto la ministra de economía y finanzas, el presidente del Banco Central y el mismo presidente de la republica retengan en sus memorias lo que otros dicen aunque ellos se hagan los pobres,  o como decía Voltaire “Los que creen que el dinero lo hace todo, suelen estar sujetos a hacer cualquier cosa por dinero”

El presidente Alan García Pérez en sus alocuciones siempre hace referencia a los montos de capital invertidos, tenemos que hacerle recordar lo que Friedrich Nietszche decía “Lo que tiene precio, poco valor tiene”. Debería resaltar otros atributos de su gestión y encargar a su ministra de economía los temas intrascendentes.

El pueblo peruano, aquel que hasta el día de hoy padece la pobreza, porque esta bonanza no le ha dado lo que se merece, debe recordar que “Hay gente tan sumamente pobre, que solamente tiene dinero” (Anónimo).

Es impersonal hablar de cifras macroeconómicas. La gente conoce quien o quienes son los “afortunados” de tener acceso a semejante riqueza; los pobladores del ande, los desclasados deben conocer que las reservas internacionales al 20/07/10 (RIN) son de US$ 38,049 millones, mientras que la deuda externa suma US$ 20,600 y este ratio 1.847 no es nada halagüeño; la tasa de interés corporativa es de 2.75% mientras que la tasa de interés interbancaria es de 1.87%; el tipo de cambio es de S/. 2.825 por dólar, cifra que no refleja su verdadero nivel por razones propias del Banco Central. Lo que si llama la atención es el crecimiento del crédito al sector privado, el cual creció 1.3% (S/. 1,514 millones), lo que significa que se sigue manteniendo el mismo esquema en el tratamiento al mismo sector privilegiado industrial, aunque no lo merezcan; este mismo sector tiene una liquides total de S/. 1,846 millones, a costa del trabajo barato de los cientos de miles de jóvenes que no tienen quien los apoye. Por otro lado el PBI a mayo 2010 creció 9.2%, irónicamente todo crece menos los salarios, los cuales se encuentran con un retraso de más de 15 años y sujetos a las modalidades de pago fujimontesinista. La cotización del oro es de US$ 1,193.5 por onza troy, auque los niños y adolescentes sean explotados por las mafias en Madre de Dios; el precio del cobre es de US$ 2.96 por libra y el precio del zinc de US$ 0.82 por libra cuando sabemos que la minería exportadora solo aporta a los bolsillos de los grandes inversionistas aun a costa del inmenso daño a la salud pública y al medio ambiente. Por último la inversión pública en junio-2010 creció 57.2% (ingresos corrientes S/. 6,566 millones) lo que equivale al populismo gubernamental.

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