LA CRISIS ECONÓMICA NO TIENE CUANDO TERMINAR

El 15 de setiembre del 2008 se recordará como el lunes negro por el desplome del Banco Lehman Brother, por la venta de Merryll Lynch al Bank of América y por el desplome de la aseguradora AIG,   pues la caída de estos negocios se dejaron sentir cual terremoto en las bolsas de valores de Buenos Aires, México, San Paulo y en todo el mundo.

Inmediatamente se sintió el gran remezón, el Banco Central Europeo inyectó US$ 40 mil millones en la Euro Zona y no se quedaron atrás en la ayuda el Banco de Inglaterra, el de Japón, entre otros; hasta que llegó el rescate desde Washington con Henry M. Paulson a la cabeza otrora Secretario del Tesoro de los EEUU.

Sin embargo el pánico continuaba en Wall Street cuando el Congreso norteamericano decía, no, al plan de rescate adicional, aunque ya se habían reunido en Paris el 30 de setiembre del 2008, el presidente Sarkozy con las autoridades de la UE. Paralelamente el presidente del Brasil Lula da Silva culpaba a los EEUU por la situación y por consecuencias en que dejaba a los países en desarrollo.

Hasta aquí solamente se observaba el movimiento del aparato financiero mundial, pero lo que más preocupaba y angustiaba era la verdadera naturaleza de la crisis y su repercusión.

Ya para esa fecha, febrero del 2010, la crisis económica y financiera calaba en España y el mandatario Rodríguez Zapatero, solicitaba en el Congreso de los Diputados un voto de confianza ; pero la velocidad de la crisis es mucho más rápida que la velocidad de las autoridades para tomar decisiones de urgencia, y la pregunta saltaba de madura, ¿será el crack de la Unión Europea? ya que a España se le unía Grecia, y la crisis se extendía por Europa. Grecia necesitaba un mínimo de US$ 110 mil millones y EEUU ya había desembolsado US$ 800 mil millones en el rescate de sus negocios. A esta crisis se la comparaba con la crisis de la década de los años 80´s, en países como Perú, Argentina, Brasil, pero esta era descomunal y con una diferencia notable, que los países europeos en crisis recibían ayudas cuando a los países sudamericanos los hundieron en la miseria y en el endeudamiento.

El 10 de marzo del 2010, el Consejo y los Estados Miembros de la Unión Europea aprobaron el documento sobre la estabilización financiera. Pero la mezquindad de los políticos españoles de oposición seguía fustigando al partido de gobierno que tenía la responsabilidad urgente de presentar un plan de rescate para España. A estas alturas comenzaba a entrar al “baile” financiero Portugal, mientras que el presidente Obama llamaba por teléfono a Rodríguez Zapatero para que asumiese la defensa del plan sobre política fiscal y tributaria, y el tratamiento de las pensiones y del mercado laboral.

En resumidas cuentas, se le exigía a España un recorte del gasto social con la presentación de la propuesta de Rodríguez Zapatero. En estas circunstancias el ajuste se extendió a muchos otros países europeos , quedando en claro que el tiempo del despilfarro había concluido, y aunque saltaran de cólera, tendrían que ajustarse los cinturones tal cual lo hicieron los países latinoamericanos, aunque en esa oportunidad como en ninguna otra anterior dichos países no tuvieron que ver con el derroche . Luego vino el shock en España , la intervención del FMI en Japón y Suecia .

La gran preocupación, aunque latente hasta el día de hoy, era el regreso al uso de las antiguas monedas antes que apareciese el euro, situación que se escucha como posibilidad con más insistencia y sin pudor político en los pasillos del poder. La hora crucial le llegó a Europa y con ella la receta del FMI, la cual contiene 17 exigencias que tendrán que ser implementadas al más breve plazo, lo mismo que la UE tendrá que abaratar costos en sus respectivos Estados.

Sin embargo EEUU con su inmenso déficit, con los millones de desempleados, con los problemas financieros que genera la crisis y con los problemas ecológicos provocados por el derrame de petróleo en el Golfo de México, mantiene su manejo semejante al tiempo previo al estropicio del 2008.

A inicio de noviembre del 2010, cuando parecía que las aguas se calmaban, Francia y el Reino Unido sueltan las alarmas, arrastrando a Irlanda en su desgracia. Lo cierto es que a la fecha las cosas no están claras, mientras que EEUU espera un crecimiento económico de 2.5% para el 2011, en Europa eso es un espejismo .

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