Su majestad el oro

En economía y finanzas hasta las guerras dejan sus dividendos. Cansados de ver tantas películas de guerra, especialmente de la II GM, donde las desgracias humanas sobre pasaron los limites de la tolerancia, algunos grupos se frotaban las manos con el gran negocio de las armas. Esto último no ha cambiado en absoluto hasta el día de hoy, claro está, hoy por hoy los mecanismos de las ventas de armas son más sofisticados y discretos, pero al final de cuentas muchos pierden y pocos ganan…dinero.

Este es el caso del oro y del dólar. Antes de la II GM prevalecía el patrón oro como referencia, al igual que existe el metro como otras unidades de medida. Hasta que llegó el año 1944 en que EEUU, poderoso país, decidió establecer nuevas reglas para las relaciones comerciales y financieras entre los países industrializados de aquella época. Fue Bretón Woods , el lugar escogido para la presentación de esta “fantástica” idea, y en donde nació el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Han pasado 67 años desde que se realizara aquella famosa reunión, sin embargo el solo el hecho de que las economías del mundo se encuentren como se encuentran ha dejado de lado la observación minuciosa de este hecho histórico.

Por hegemonía estadounidense, en 1971, o sea después de 40 años de la celebración de la reunión en Bretón Woods, el presidente Richard Nixon decretó el tipo de conversión de US$ 35 por onza de oro, convirtiendo a la moneda estadounidense en el referente de intercambio comercial y financiero, suplantando de hecho al patrón oro; el metal se volvió lo que siempre fue, metal, pero esta vez recuperando su valor intrínseco que la humanidad le había dado a través del tiempo, pero ya no era el referente o unidad de medida economica.

En economía no hay países que vivan fuera de sus reglas y una de ellas es la temible enfermedad de la economía que es el equivalente al cáncer: la inflación. EEUU no siendo ajeno a esta enfermedad económica tuvo que devaluar el dólar en varias oportunidades, siendo la de 1972 en US$ 38 por onza de oro, y al año siguiente 1973 a US$ 42.97 por onza de oro.

Los problemas económicos no dejaron de presentarse y desde 1980 el precio de la onza de oro inició su escalada alcista hasta llegar en el año 2005 a US$ 500 por onza de oro, después de haber estado en 1987 a US$ 502.97. Recuérdese que la guerra de Vietnam había concluido, el Muro de Berlín había caído y la URSS no existía.

A partir del 2005 el precio de la onza de oro se fue incrementando año tras año, hasta llegar en Abril-2011 a US$ 1,508 por onza. Especialistas afirman que el precio del oro seguirá subiendo conforme pase el tiempo.

Países como el Perú, con una economía basada en la minería, especialmente la del oro, no es ajeno a esta situación de revalorización de dicho metal, pero con el débil sistema de fiscalización y planificación vulnera su economía, dejándola burlada, famélica, sin oportunidad de obtener beneficio alguno y con el consiguiente daño ecológico y humano que está a la vista de todos. Es un negocio redondo… para algunos.

Por tanto, el énfasis de las autoridades peruanas no debe estar solamente en el daño ambiental sino también en el económico, fiscal y financiero; recuérdese que los recursos no renovables –Mapa Potencial Auririfero del Perú– tienen alto valor, pero cuando se agotan se habrá perdido no solo el recurso sino la oportunidad de solventar el desarrollo y crecimiento económico del país.

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