La elección de Ollanta Humala Tasso

Hasta el día de hoy, lunes 06 de junio del 2011, no hay pronunciamiento oficial del triunfo de Ollanta Humala Tasso, en la elección en segunda vuelta. El Perú está dividido, la mitad con la camorra, la aprensión o el desasosiego; y la otra mitad con la confianza, el optimismo o la seguridad.

A Rafael Rey, le dio pataleta en un programa de televisión, por que Mario Vargas Llosa fue punzante al decir que el triunfo de Ollanta Humala era el triunfo de los patriotas. Irritó tanto a Rafael Rey que se mandó una perorata de veinte minutos contra las palabras del escritor; al parecer no quiere soltar la mamadera del Estado, como muchos otros, y el saltimbanqui en política, otrora aprendiz de púgil de barrio tuvo que ser cortésmente despedido.

La fuerza del fujimontesinismo es evidente, es un monstruo que solamente está herido, pero no de muerte; se supone que podría resistir cinco años más, pues cuenta con la segunda bancada congresal más numerosa para el período 2011-2016.

Si el triunfo de Ollanta Humala se consolida se habrá dado el segundo paso para olvidar los diez años de oscurantismo y miseria fujimontesinista, aunque es prematuro hablar de reconciliación, pues solamente los futuros electores que se incorporen podrán ayudar a la erradicación de su nefasta política.

En cuanto al APRA, diezmada en estas elecciones, es posible que repita lo que durante 80 años ha sabido ser, un ave Fénix, pues Alan García Pérez dió muestras que sabe reciclarse. En cuanto a Lourdes Flores Nano, es solo el recuerdo de una posibilidad que nunca cuajó.

La centro derecha languidece poco a poco, frente a una ultra derecha nueva y ultra liberal enquistada en el poder desde 1990, la cual no cejará en su intento de evitar el ascenso del grupo de los camaleónicos y de aquellos áulicos que pretendan hacer concordar el trabajo con el capital. En cuanto a la ultra izquierda está cada vez más marginada, lo mismo que esa izquierda reciclada por necesidad de supervivencia, pero que nunca se erigió como fuerza política.

Existen algunas tareas que quedan por hacer: la desaparición del imaginario popular de que el fujimontesinismo es la herramienta del progreso del país; la reivindicación de los mínimos valores morales y éticos en todos los escenarios de la vida de los peruanos; ajustar algunos desequilibrios económicos por la vía del consenso, la negociación y la defensa de los derechos nacionales; exigir a la militancia y a sus partidos políticos que consideren que la consolidación de la democracia en el Perú puede lograrse en esta oportunidad, habida cuenta de que las fuerzas políticas sean de izquierda o de derecha, pero nunca jamás, ninguna ultra derecha o izquierda porque ya dieron a conocer lo que son.

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