Una respuesta a la globalización

“La idea que tenemos de pertenecer a un mercado global está demostrando ser insostenible. Nuestra economía global está basada en el crecimiento y si no hay crecimiento, la economía colapsa” (Stefan Root, dueño de la tienda de bicicletas Berkshire Bike and Board en Great Barrington )

 

Sin duda alguna no se necesita ser un erudito en economía para sintetizar la realidad en unas pocas palabras. Este logro fue de Stefan Root, quien con su sabiduría logró echar por tierra eso de la globalización, desenmascarar a tanto testarudo de cuello y corbata del Parlamento Europeo y a más de un político-dirigente que todavía siguen creyendo que pueden forzar la figura del euro como estandarte de la fortaleza europea.

Claro, nadie quiere que todo el esfuerzo realizado por los pueblos europeos caiga en saco roto. De ninguna manera. Pero existen ciertas cosas que por más que uno las fuerce  den resultado. Es como en el amor, cuando a uno(a) le dicen ¡no! Es que es ¡No! No significa, tal vez.

Este es el caso de la suplantación de una moneda nacional por otra moneda no oficial. Es así, en el Condado de Berkshire   en Massachusetts usan el BerkShare en lugar del dólar (también en ciudades como Stockbridge y Great Barrington ,   moneda que es respaldada por el dólar, siendo su precio mayor.

Este mismo caso se presentó en Baltimore – Maryland, cuando se introdujo el Baltimore Bean. Al otro lado del Atlántico en Londres se lanzo la Libra de Brixton y en la ciudad de Devon circula la Libra Totnes. Italia no se quedó atrás y en el mes de agosto introdujo su moneda paralela.

¿Habremos regresado a la época romana cuando cada quien acuñaba su moneda? ¿Sera el temor de quedarse tan pelado como un palo de gallinero que el impulso por cubrir lo poco que se tiene deberá ser puesto a buen recaudo? ¿Sera una broma? ¿Sera un aviso para los banqueros, financistas y enrevesados brokers? ¿Cuánta vida le queda al euro y al dólar?  

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