El tren eléctrico de Lima, un elefante blanco

 

El tren eléctrico de Lima sigue siendo un espejismo. Hasta el día de hoy, después de su inauguración con bombos y platillos, no se encuentra en servicio. Pero, ¿Por qué inaugurar lo inconcluso? ¿Fue una testarudez  presidencial? ¿Se tendrá que esperar otros veinte años para su funcionamiento o al tercer mandato de Alan García Pérez?

 

Desde que se iniciaron los trabajos del tren eléctrico preguntamos a las vía andantes, si creían que la obra se terminaría en el plazo estipulado. Todos respondían que sí creían.

 

También preguntamos a docenas de personas, si creían que algún día el tren circularía por las vías establecidas. Respondían, que sí creían.

 

Hoy ni lo uno ni lo otro es realidad. Los microbuses siguen su misma política en el transportar a los pasajeros: “entren, denle campo, pasen atrás hay sitio” aunque no entre ni un alfiler más ellos siguen con su política sardina. ¡Claro! El micro es arrendado, tienen que pagar el alquiler, pagarle al cobrador-enganchador, tener una ganancia, por lo tanto a ellos que les importa la seguridad, la comodidad del pasajero.

 

Mientras tanto, las obras se encuentran “terminadas”, el caos vehicular es insoportable, las hora/ hombre se siguen perdiendo, para recorrer 1 Km. se necesita 15 o 20 minutos y los responsables de este segundo engaña muchachos siguen tranquilos con su conciencia. ¡Y pensar que existen algunos ciudadanos que los defienden!

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