La historia lo juzgará

Es difícil poner un título a esta entrega, debido a que los personajes no muestran sus miedos  que suelen albergar. No se trata aquí de fungir de psicoanalistas ni mucho menos de siquiatra, para eso existen personas que conocen mejor el tratamiento patológico  de los miedos.

Aquí tenemos otra visión de los hechos,  en base a los preceptos básicos, porque con el devenir de los años podemos percatarnos de los caminos sinuosos que trazan los políticos.

Hablemos claro.

Hubo un caso en un país sudamericano que se puede resumir de la siguiente manera:  hubo una vez un presidente que luego de tomar el poder, y al no poder implementar las reformas democráticamente, sacó a relucir su instinto perverso y dictatorial, disolviendo el congreso, después de 21 meses de haber sido elegido democráticamente;  luego  inició la implementación de una serie de cambios políticos (constitución),  de cambios en la gestión pública (estructura estatal), de cambios en la gestión económica, en la gestión laboral (despidos y flexibilización laboral), en la reestructuración del estado (privatización del aparato estatal), etc. Cuando tuvo la soga al cuello planificó su fuga, para luego de varios años después ser  extraditado desde un país vecino. Este fue su  ciclo, dejó tras de sí una economía ultra-liberal, desfalcos, y una amplia desigualdad social como nunca antes se había visto.

Algo similar sucede en la UE. Existe un personaje que mintió a los países miembros de la UE y a su pueblo; a este último lo incitó a revelarse, lo cual les trajo incertidumbre, muerte, desasosiego e indignación; mientras que al primero, luego de extensas tratativas les aceptó los términos que le imponían, para luego darles la espalda, justificando su proceder y pretendiendo hacer creer que sabe respetar.

Lo que este último no sabe, es que, a los mentirosos,  ineptos e incapaces no se les olvida fácilmente.

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