La pobreza y el hambre

 

 

 

Por: Oscar Muñiz

¿Quien no conocen el hambre que padecen millones de personas? La misma pregunta sirve para la pobreza.

Desde que apareció el Hombre sobre la Tierra, estos dos hechos han convivido mano a mano con la raza humana. Pasaron los siglos y siguen presentes.

¿Usted desde cuando convive con la pobreza y el hambre? No mal interprete esta pregunta, no decimos que Usted las sufra, más bien queremos subrayar sobre la cercanía a Usted. En 1930, en los EEUU, la hambruna fue terrible, lo mismo que la pobreza. ¿Nos hemos olvidado de la miseria de Europa? ¿Por qué razón o motivo se relaciona a los países en desarrollo con el hambre y la pobreza? ¿Será la propaganda mediática la que nos confunde? ¿Alguien dejó de ver la miseria humana en NY, Paris, Berlín, Roma? ¿O nos hemos acostumbrado ha mirar los magníficos escaparates, restaurantes, hoteles, playas de Nice, Miami o Dubai?

Escuchamos hablar a los políticos y economistas de cualquier país, sobre la desaparición  del hambre y la pobreza en tal año, cuando son incapaces de resolver el problema del pleno empleo. J.M. Keynes, no es que se equivocara  cuando abordó el tema del pleno empleo; él como sabedor  de economía, no podía referirse a lo que un siglo antes, K. Marx había sostenido sobre el sistema capitalista. Hoy lo hubieran acusado de ideólogo.

A propósito de este asunto, y Usted lo puede corroborar en el Cap.1: Introducción-Los filósofos mundanos, Pagina 13, del libro Curso de Economía Moderna, de Paul Samuelson, Novena Edición, Aguilar-Madrid-1961, cuando el autor se refiere a los economistas forjadores de la moderna economía, como Robert L. Heilbroner (1953); sobre Adam Smith (1776) dice solterón escocés; de David Ricardo dice, un hábil agente de Bolsa; de Malthus, amigo de Ricardo, hombre tan poco práctico; de John Stuart Mill, el último de los grandes economista clásicos; y dice textualmente “Llegamos ahora a la oveja negra del rebaño, que se sale del pálido marco de la exacta tradición clásica: Karl Marx. Exiliado de Alemania, elaboró en el Museo Británico sus teorías sobre la inevitable caída del capitalismo”. Estas son las expresiones de un premio Nobel de economía, es la muestra de la actitud irreconciliable entre cómo debemos mirar y lo que es el mundo. Samulson pudo ser bisnieto de Mark o por lo menos hijo putativo.

Aquí no hacemos apología de ni uno ni de otro pensador, subrayamos la hipócrita actitud frente a los hechos, por que no hay peor tirano que el chauvinista que acusa el intelecto del que reconoce este hecho. No nos equivoquemos con aquellos que por intereses personales o de grupo pretenden acallar la pobreza y el hambre, cuando nos grita en la cara: ¡Incapaz!

Por ventura, cuándo reconoceremos que no hemos avanzado nada.

Reconocer nuestra incapacidad y aceptar nuestra impotencia para resolver el problema del hambre y la pobreza, es un buen paso.  Ya no existe el comunismo, sistema oscurantista que alguna vez existió, hoy renace la bestia feroz del liberalismo económico, que esgrime a la codicia como valor absoluto para redimir al hombre del siglo XXI.

Los que no han visto la desnudez, el hambre del hombre andino, sus limitaciones contra el frio; sin atención médica ni escuelas, son los mismos que han claudicado frente a la holgura económica, sucumbiendo ante lo ajeno, y lo peor de todo, preferir ser ciegos, sordos y mudos.

¡Que existe y existirá el hambre y la pobreza entre nosotros es un hecho fáctico! Hagamos que exista menos, aceptemos que actualmente el liberalismo económico a ultranza es la cimiente de los males que aquejan a la actual sociedad globalizada.

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