José Mujica y la crisis política

Muñiz&Asociados

 

 

 

Por Oscar Muñiz

 

BERTRAND RUSSELL , en su Libro El Conocimiento humano, dice de Plotino   “El cosmos, tal como aparece en Plotino, por ejemplo, era una pequeña morada confortable y humana, en comparación con lo que llego a ser desde entonces. La deidad suprema regulaba el ser humano, pero más noble y sabia en todo aspecto”.

B. Russell, redondea la idea afirmando sobre el progreso económico lo siguiente: “El cosmos cristiano medieval, aunque menos austero que el de los maniqueos, careció de los elementos de fantasía poética que el paganismo había conservado hasta el fin. Pero el cambio no fue muy grande, pues los ángeles y arcángeles ocuparon, aproximadamente, el lugar de las divinidades celestes de los politeístas… “.  Es así que se refiere según sus palabras al cuadro del Universo, en el cual plantea la lucha de los iniciadores de la astronomía moderna originada por Copérnico y Galileo, afirmando que, “En el tiempo de los griegos, la astronomía era una diversión de los ricos ociosos, una muy digna diversión, por cierto, pero que no formaba parte de la vida de la comunidad. En el siglo XVI, la ciencia había inventado la pólvora y la brújula, el descubrimiento de América había revelado la insuficiencia del conocimiento que tenían los antiguos de la Tierra, la ortodoxia católica había comenzado a aparecer como obstáculo  al progreso material, y la furia de los teólogos oscurantistas hizo aparecer a los hombre de ciencia como los campeones de una nueva sabiduría. En el siglo XVII, con el telescopio, la ciencia de la dinámica y la ley de la gravitación, se completo el triunfo de la visión científica, no solo como clave del conocimiento puro, sino también como un medio poderoso para promover el progreso económico”.

Se preguntara Usted lector ¿Qué significa todo esto? Lea nuevamente las tres últimas líneas, notara que B. Russell llega a la dicotomía del avance científico con el económico, lamentablemente el avance económico, por llamarlo de alguna manera, ¿es objetivo?, ¿se puede medir? Actualmente estamos en el siglo XXI y si bien el progreso tecnológico-científico esta a la vista con el telescopio Hubbel  o los viajes espaciales a Marte, la Luna y otros planetas, no podemos decir lo mismo sobre el progreso económico. La esperanza mayor fue la esperanza perdida entre 1918- 1989, hoy todos conocemos el fracaso total de esa experiencia que duro solamente 95 años, que paso por dos guerras mundiales, el proyecto Manhattan, muchas guerras como la de Vietnam o las revoluciones mexicana, rusa y cubana. El progreso económico no funciona desde finales de 1940, pues la humanidad no genera una sola receta acertada contra el desempleo, la pobreza, o simplemente a favor de la felicidad.

Jose Mujica

Jose Mujica

No objeto al actual presidente de Uruguay, José Mujica , pero si debo corregir algún pequeño detalle en cuanto a su buena voluntad y amplio corazón. Señor Mujica , lo que Usted plantea es cosa del pasado, esa posibilidad con la que sueña y muchos de nosotros soñamos en alguna oportunidad ya no existe, dejo de ser una posibilidad como para tener una esperanza. Hoy, otros son los vientos que soplan sobre el mástil de la nave Tierra, las exigencias son otras como también son otras las alternativas de solución en pos del progreso económico. Lamentable es que se encarguen los fariseos de este asunto trascendental para la humanidad; lamentable es resucitar a los diablos a los que hace referencia B. Russell, y no retomar la idea de belleza de los cielos hecha por Plotino, cuando “Rechaza con indignación la sombría opinión de los gnósticos (y más tarde de los maniqueos) de que el mundo visible fue creado por un Demiurgo malvado y debe ser despreciado por todo aspirante a la verdadera virtud”. Si Señor Mujica, la humanidad se estanco en el siglo XIII o XVI. No hay remedio. La economía está en niveles deplorables de modernidad,  las ideas se agotaron porque creció el miedo y la conveniencia por un mundo al cual Usted combate, insisto, este es un caso perdido. También es un caso perdido el que se uniformice la economía, con eso de la globalización, los ajustes, recortes del gasto y, todo el mundo para fuera, menos los del cogollo.

Por lo dicho le sugiero Señor Presidente José Mujica, que se pregunte lo que Bertrand Russell se pregunto ¿Cómo llegamos a nuestro conocimiento del mundo? Hago hincapié en lo que decía Keynes, respecto a la vinculación de la inducción con la probabilidad,  “Que las inducciones no hacen probables a sus conclusiones a menos que se cumplan ciertas condiciones y que la experiencia solamente puede probar que se cumplan estas condiciones”

 

 

 

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