Nueva arremetida chilena

M&A

Por Oscar Muñiz

Es sabido que para los chilenos, la disposición anímica en la adversidad los lleva a un estado maniaco depresivo, toman por lo general el camino de la violencia contra el adversario, de esto no esta exceptuado el actual presidente Piñera. Lo vimos tambien cuando chilenos se enfrentaron contra chilenos en batallas campales, unos defendiendo sus derechos a la educación gratuita o la reivindicación mapuche, los otros reprimiéndolos. Como olvidar el salvajismo de la década de los 70, cuando un energúmeno dictador avasallo a su pueblo, para que cuando le llego la hora de partir, dejara como herencia solo malos recuerdos, desmanes y un largo rosario de muertos. De obituario le dejaron un escupitajo.

En nuestro blog  dijimos que “Chile es un país que se caracteriza por desarrollar en todo el Continente Sudamericano, una política exterior agresiva. Desde 1879 en que estallo la Guerra del Pacifico entre Perú y Chile las relaciones nunca fueron las mismas. Luego de terminada la guerra con la usurpación de los territorios peruanos se forjo una relación tensa, desconfiada y de animadversión entre ambos países, hasta que firmaron el tratado de Ancón en 1929, documento que sello los lintes terrestres entre ambos países. Esta también fue la oportunidad de Chile para finiquitar con un tratado los límites marítimos con Perú; han transcurrido 83 años, y aunque Chile siempre se negó al establecimiento de sus límites marítimos con el Perú, prefirió y opto por el camino que traza la Corte Internacional de Justicia de La Haya”.

Conocido el veredicto de La Haya, habiendo conversado en la Habana-Cuba-II Reunión CELAC,  los presidentes Ollanta Humala y Piñera y habiéndose reunido en Santiago el grupo 2+2, hoy sale Piñera con la advertencia de presentar una nota de protesta a Perú por lo que “Chile insiste en adjudicarse el dominio de 3.7 hectáreas en Tacna, a pesar de que dicha área es peruana conforme al tratado de Ancón de 1929”

Chile insiste en la dilatación del cumplimiento de la sentencia de CIJ. Frente a esto ni el gobierno de Humala ni la Cancillería Peruana, debe permitir semejante arrebato, menos aun de un país que sigue ocultando sus trasnochados sueños y sus equivocadas aspiraciones.

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