Impuestos a la baja

 

M&A

 

 

Oscar Muñiz

 

La economía peruana estuvo no solo frenada sino también manoseada durante los últimos tres años, sirviendo a los intereses de unos cuantos, haciendo perder el tiempo a millones de peruanos, con un desasosiego en aumento, por el capricho de un solo ministro al que describíamos como simple cajero.

El actual ministro de economía y finanzas dice que el número de beneficiarios con la reducción de impuestos seria entre 1.2 y 1.3 millones de contribuyentes. La reducción del impuesto a la renta a las personas con ingresos entre 7 y 12 UIT  tributaran el 8% y no el 15% de sus rentas desde el 2015.

Iniciativa ambiciosa es reducir el Impuesto a la Renta (IR). Rebajar el impuesto de la tercera categoría, el que grava las utilidades empresariales del 30% al 26% en el 2019. Esta disminución será compensada con el aumento en la tasa de dividendos, reservando el beneficio solo para las empresas que reviertan sus utilidades.

Los IR de cuarta y quinta categoría también fueron modificados. La nueva escala presenta en los menores tramos de ingresos una reducción a una tasa impositiva mayor.

Ambas propuestas deben ser aprobadas por el Congreso

También hubo cambios inmediatos por decreto supremo del viernes 21.11.14, en lo que se refiere a la reducción del impuesto selectivo al consumo y a la flexibilización de los requisitos para ejecutar ceses colectivos por causas económicas más otras medidas extraordinarias. Esta última medida debería ser revisada y modificada.

Uno de los argumentos es que esta propuesta deja más dinero en poder de los consumidores, lo cual es cierto, como también es cierto que estas medidas dejan un déficit de 2% (S/. 1,840 millones, o US$ 634´482,758.62) para el 2015. Sin embargo la recaudación se recuperaría con mayor inversión y formalidad, algo que hasta el momento no tiene una base formal.

¿Cuánto dolores de cabeza hubiesen ahorrado de haber cambiado la política económica? ¿Hubiesen mejorado las cosas? Sin duda.

El alfil de la burguesía nacional, el ex ministro de economía y finanzas, enquistado durante años hizo perder la oportunidad al Perú de alcanzar objetivos que hubiesen beneficiado a los contribuyentes, productores e inversionistas. No lo hizo por el interés de privilegiar a unos cuantos y en contra de la mayoría de peruanos.

No podemos imaginarnos de otra manera el accionar de un ministro, prefirió traicionar a su jefe, un primer ministro, estar vapuleado por su falta de independencia como gestor del desarrollo nacional. Triste fue su desempeño como ministro de economía y finanzas. Sin embargo se dio un primer paso en la senda por cambiar no solo el discurso sino la plataforma de incentivar el desarrollo económico.

Los que creyeron en el anterior discurso, que les sirva de lección. Que aprendan a reconocer el triste papel de comparsa que hicieron en los últimos ocho años. Siempre reclamamos un objetivo que no sea el crecimiento económico, ya que este no es un objetico, que no dice nada pero encierra la más ardiente y sórdida codicia de unos cuantos. En la actualidad en lugar de crecimiento el objetivo es ingresar en la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) Esperamos se concrete esta esperanza, que se realice por el bien de todos los peruanos, especialmente para la generación que se engancha en la vida laboral.

Revisando diferentes opiniones sobre el tema, en ninguna de ellas encontrado una sola palabra sobre el OCDE, como un escalón hacia la búsqueda de soluciones. Insistimos, lo del crecimiento solo fue un eslogan, un engaña muchachos, un mero propósito por sostener la inocuidad  del deseo de enrumbar al país al desarrollado, sin percatarse que era un mero engaño. Hoy que ese discurso llego a su fin, nuevos aires permiten dar inicio a una ruta alterna para alcanzar el desarrollo, aunque no hay que olvidar que la “medicina” no es santo remedio.

Esperamos en esta oportunidad que más de uno de aquellos que abogaban por el crecimiento dejen el camino expedito para nuevos enfoques, críticas y posibles soluciones, aunque la decencia valga más.

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