La hoja de coca y la cocaína: La última palabra la tiene la COP20-Lima

 

DP

 

 

 

Oscar Muñiz

 

El 22 de abril 1947, el representante peruano ante las Naciones Unidas, Carlos Holguín De Lavalle, representante permanente de Perú ante las Naciones Unidas, envió al Secretario General Trygve Halvan Lie de ese organismo internacional el siguiente comunicado:

Tengo el honor de acompañar a la presente una recomendación que mi Gobierno desea que se incluya en el programa del próximo periodo de sesiones de la Comisión de Estupefacientes del Consejo Económico y social.

El proyecto de recomendación contenía hasta tres puntos básicos como fueron la procedencia de la cocaína, el uso de la hoja de coca por la población, y los efectos biológicos, sociales y económicos del hábito del consumo de la hoja de coca.

Como se aprecia, tanto en la solicitud como en el informe existió la confusión entre la hoja de coca y la cocaína. Este fue un hecho precursor para considerar en el mismo nivel el consumo de hoja de coca para el chacchado . Desde 1961 se incluyo a la hoja de coca en la Lista I de la Convención Única de Estupefacientes junto a la cocaína.

Más tarde la ONU reconoció el daño causado. Reacciono corrigiendo su error.

Actualmente, Bolivia dio un paso importante al industrializar la hoja de coca. Además existen opiniones favorables para la legalización de algunas drogas como la marihuana.

En Perú como en otros países de la región el combate contra el narcotráfico de cocaína se incrementa año a año. En el caso peruano este combate se realiza sin la ayuda de los países que tienen el mayor número de consumidores de cocaína. La deforestación, el uso de suelos en pendiente, la contaminación de cursos de agua y suelo, la absorción de mano de obra en trabajos ilícitos, si bien esta siendo combatido dista mucho de ser derrotado. Mientras tanto se  mantiene la demanda de cocaína en países europeos y los EUA acosta de incrementar la pobreza en las zonas cocaleras y del país en general.

La COP20-Lima, debe incluir en su agenda/informe para la reunión de Paris 2015, el peligro en que se encuentra la Región Amazónica, no tan solo por el uso irracional de los recursos naturales, sino por el riesgo de pérdida del recurso suelo. Según la Oficina Nacional de Evaluación de Recursos Naturales-ONERN, en su estudio de investigación Vigilancia Ecológica de la Degradación de las Tierras y Desertificación en el Peru-1989, sostiene como resultados para la zona del Huallaga Central y Bajo Mayo: 1) una superficie de 137,197 ha. deforestadas entre los años  ’81 y ’86 que representa el 23% del área total del estudio (681,695 ha.) y, el 34% del bosque existe al año 1981 (455,207 ha.); 2) una tasa de deforestación (lapso de 5 años) de 6.1% por año, es decir, 31,439 ha/año con respecto al área con bosque en 1981; la perdida máxima de suelos fue alcanzada en aquellos medios edáficos de naturaleza conglomeradica, en pendiente de 60%, bajo cultivo de maíz y sin practicas de conservación y con una cobertura de 50%, acusando 98.79 ton/ha/año. La mínima perdida de suelo fue de 0.87 ton/ha/año en Bosque Primario, con 90% de cobertura, en 60% de pendiente y en un medio edáfico de naturaleza conglomeradica; en cuanto a la “fertilidad” se ha determinado que decrece significativamente en aquellos medios edáficos conglomeradicos en 1.8 – 2.0 veces más con respecto a los medios arcillosos, de naturaleza vertical bajo las mismas condiciones de pendiente, entre 25-50% y con cultivo de maíz. Es concluyente que el cultivo de maíz es altamente extractivo o “agotador” del suelo. Entre otros resultados más.

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