2016

Oscar Muñiz

 

Tal es el desprestigio institucional en el Perú, que desde 1985 la presidencia de la Republica se convirtió en el botín de unos cuantos.

No es necesario demostrar para constatar el paroxismo al que  llego el Perú, desde 1990 hasta el 2000, pues el que no robaba era un “menso”, era un reverendo idiota.

La secuela de esta desventura la vivimos desde que un improvisado e inescrupuloso presidente nipón tomo el mando del Perú.

Los delincuentes no tienen miedo ni tienen vergüenza de serlo. La madre de un ladrón se sintió orgullosa de su hijo en su funeral. Hoy presenciamos a la madre de una candidata a la presidencia aparece en los mítines de su hija la candidata, habiendo sido denostada por  la que en contubernio con el delincuente paterno usufructuó el sitio de su madre como primera dama de la Nación. Disfruto, rio, de todas las fechorías y del dinero mal habido.

La actual Republica debe ser reemplazada por una nueva. Sin embargo, quién se atreve a refundar esta nueva República. La Republica que hoy vivimos está agotada, viciada, y solo es conveniencia para unos cuantos que hoy pretenden ser presidentes del Perú.

Muñiz & Asociados, les desea un Feliz Año 2016, a todos los peruanos, menos a los que mantienen el presente estatus quo. Igualmente un Feliz Año 2016, para todos nuestros lectores

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Fenómeno

Oscar Muñiz

 

 

Las alarmas son por lo general atribuidas a eventos que por su condición podrían considerarse un aviso previo a la alteración de lo cotidiano. Cada evento tiene su evolución que es diferente de otro.

Las alarmas en el medio ambiente natural no siempre pueden ser predictivas, sin embargo no cabe la menor duda que muchos científicos, organizaciones dedicadas a la investigación quisieran ejercer un control o por lo menos acertar en la eventualidad de una predicción que exija una alarma de alerta.

En el caso que nos convoca tiene que ver con el Fenómeno   El Niño.

Decía una persona que el fenómeno El Niño no debía ser llamado así, puesto que denominarlo fenómeno exige no su repetición anual sino su presencia eventual, ya que el termino fenómeno denota anormalidad.

Sin embargo existe otra acepción al concepto “fenómeno”, aquella que condujo a la creación de la corriente denominada fenomenología, interesándose en ella filósofos como Hegel, Husseri, Heidegger y Derrida.

La corriente kantiana ayudo al desarrollo de modelos psicodinámicos como también a las teorías sobre el modo en que interaccionan el cerebro, la mente y el mundo exterior. Se puede decir que se pueden agrupar los fenómenos en función de su naturaleza. Los fenómenos dentro de las ciencias naturales (fenómenos físicos, químicos, biológicos), y los fenómenos en las ciencias sociales (psicológicos, sociológicos, económicos).

Sin duda que el fenómeno El Niño encaja dentro de los fenómenos naturales, porque abarca fenómenos geológicos (erosión), hidrológicos (inundaciones, evaporación, precipitación), meteorológicos (viento, lluvia), fenómenos biológicos.

Como se observa, son dos puntos de vista a los que hay que tomar en cuenta. Uno debido a la ocurrencia no predictiva y el otro a consideraciones filosóficas-científicas.

Habiendo hecho la diferenciación en cuanto a la acepción del término “fenómeno”, el Comité Multisectorial del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), se pronunció en su aplicación del conocimiento científico diciendo, que mantenía la alerta de condición fuerte ante el fenómeno El Niño 2015-2016, debido a que las temperaturas en la Costa peruana se encontraban por encima de lo normal.

El ENFEN fue más allá. Dijo, que las condiciones climáticas cálidas fuertes se prolongarían hasta enero del 2016, y preciso:  “Aún persiste una probabilidad del 40% de que El Niño alcance el nivel entre fuerte y extraordinario, por lo cual se recomienda mantener la alerta y seguir con las acciones de prevención”.

Como se puede comprobar, la intensidad de El Niño 2015-2016 no es la esperada. Lo rescatable en la actual situación son los trabajos de prevención. Lo que se debe exigir es la rendición de cuentas, para comprobar la ausencia de malos manejos del presupuesto.

La intensidad del fenómeno El Niño 2015-2016

Oscar Muñiz

 

Los centros de investigación que estudian el clima cuentan con las herramientas e instrumentos que les permiten simular las condiciones climáticas, inclusive reproducir en gabinete las condiciones del fenómeno El Niño. Lo que no pueden hacer es predecir lo que sucederá con los factores que modelan el fenómeno El Niño. Tal vez por esta razón, los organismos gubernamentales y políticos se conceden la ventaja de adivinar el comportamiento de este fenómeno. Ahora podemos imaginarnos la ceguera técnica en que se encuentran los organismos peruanos encargados de monitorear el fenómeno. En estas circunstancias poco o nada aportan, o son sujetos de credibilidad cero los organismos peruanos encargados de semejante responsabilidad.

La cobertura sobre el impacto ambiental del fenómeno El Niño no fue impulsado hasta solo hace muy poco tiempo. No hacemos una comparación, sin embargo es oportuno decir que en la década de los 80 del siglo pasado, la discusión se centraba en lo positivo o negativo que dejaba el fenómeno. Cuando uno viajaba por carretera de Lima hacia el norte podía percibir el cambio del clima y el cambio de la fisiografía natural. Lo más llamativo era el “anclaje” de las dunas, especialmente en el desierto de la región La Libertad.

Lo bueno o lo malo que dejaba el paso del fenómeno El Niño, obedecía a la especialidad del observador  https://toustodo.wordpress.com/2015/07/23/breve-cronica-del-fenomeno-el-nino-1982-1983/   . Sin duda que para los especialistas en ciencias sociales el paso del fenómeno no reportaba ningún beneficio. Al final de todo, esta visión fue la que calo más en todos los estamentos del conocimiento y en la población misma. Recuérdese que en 1982-83 se dio no solo el más fuerte fenómeno El Niño del siglo XX, sino también la mayor sequía en el llamado trapecio andino conformado por las regiones de Puno, Cusco, Arequipa, Huancavelica, Ayacucho, Tacna, Moquegua, y los deslizamientos y huaicos en la zona central de Perú.

De lo que va del mes de noviembre-diciembre del 2015, la alerta ante un fenómeno El Niño de condición fuerte, se mantiene, siendo las temperaturas en la Costa peruana las que se encuentran por encima de lo normal. Sin embargo, esta situación no es ni por asomo comparable a las condiciones de agosto de 1982. El Comité Multisectorial del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), sostiene que la prolongación de las condiciones climáticas cálidas fuertes se prolongara hasta enero 2016, cuando la situación en 1982 se prolongó prácticamente hasta junio de 1983.

Lo rescatable en la situación actual, es que hoy se incide más en la prevención y un poco menos en la situación post fenómeno. En esta fecha, si el fenómeno El Niño 2015-2016 fuese como lo pintan de agresivo, la severidad de los impactos en el ambiente físico (carreteras, viviendas, etc.) ya fuesen visibles, y sin duda el impacto social no pasaría desapercibido. No dejemos de observar el transporte aéreo de pasajeros y de carga, el cual hasta la fecha no tiene ningún problema, comparado con el servicio aéreo del mes de diciembre de 1982.

 

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Breve crónica del fenómeno El Niño 1982-1983