La economía peruana

Oscar Muñiz

 

La veracidad de los datos sobre el PBI, se pueden contrastar con los niveles de inversión privada como pública. Estas disminuyeron, con mucha más visibilidad la pública, la cual cayó dos puntos porcentuales entre los años 2014/2015.

Según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), el PBI se incrementó en el año 2015 en 3.3 %, y la demanda interna se expandió en 3.0 %. En estas circunstancias no era de extrañar que la inversión  pública cayese, como fue lo mismo con la inversión privada. Ambas cayeron 7.5 % y 4.3 % respectivamente.

Comparando el último trimestre de los años 2014 y 2015, vemos que el cambio de 1.1 % no es nada significativo, ni siquiera para influir en el valor anual que solo creció  0.9 %.

El PBI en el IV Trimestre de los años 2014 y 2015, solo creció 3.5 %, mientras que a nivel anual fue de 0.9 %, lo cual no es suficiente para satisfacer las expectativas del crecimiento económico.

Por esta razón le hacemos una pregunta al actual ministro de economía y  finanzas, señor Alfonso Segura Vassi, ¿porqué de su silencio?

En estas circunstancias es muy difícil que en el segundo semestre 2016 la economía crezca adecuadamente, porque primero debe revitalizarse, y para tal efecto el factor “nuevo presidente de la república” es crucial.

En el abanico de candidatos presidenciables, sabemos con cierta certeza, el tratamiento que le darían a la economía si asumieran al poder. Una, por herencia paternal, congelaría el buen proceder de los inversionistas y de los propios funcionarios estatales; dará miedo enfrentar a un potencial regreso de canallas o cohorte de políticos vengativos, entusiastas funcionarios, recién salidos de algún penal. El otro presidenciable, el más gordo, tratara de encontrar dinero hasta bajo las piedras; y el tercero, con su flema británica y cinismo anglosajón nos retrotraería al 2001, cuando un cholo sagrado gobernaba con aires andinos pero oliendo a Paco Rabanne. El resto de candidatos presidenciables convertirían a la economía en un ente huero sin rédito alguno.

Estamos a la espera.

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