La ironía a la peruana

Oscar Muñiz Corro

 

El actual presidente de la Corte Suprema del Callao, Walter Ríos; los consejeros del CNM Guido Águila e Iván Noguera y el presidente de la Segunda Sala Transitoria de la Corte Suprema, César Hinostroza.

Walter Rios (Presidene Corte Suprema del Callao), Guido Aguila (Consejero CNM),

Ivan Noguera (Consejero CNM) y Cesar Hinostrosa (Presidente Segunda Sala Corte

Suprema)

 

Es irónico. Solo han transcurrido 18 días desde que la comunidad de expertos internacionales de 35 países se reunieron en Lima-Perú, para tratar sobre las reformas  de modernización de los sistemas de estadísticas sobre delincuencia y justicia penal.

La indicada reunión, por ironías de la vida, fue organizada por la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (ONUDD) y auspiciada por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) del Perú. No es irónico por la presencia de la ONUDD, sino más bien por dos acontecimientos de trascendental importancia sucedidos en Perú.

El primero es el psudo censo nacional 2017 realizado por el INEI, el cual fue un fracaso y una estafa al erario nacional y a la credibilidad de ese órgano del estado peruano. El segundo se refiere a la corrupción inmisericorde  que azota al Perú en todos sus ámbitos, esta vez concentrado en el Concejo Nacional de la Magistratura (CNM), órgano encargado de nombrar a jueces y fiscales en todo el Perú.

El terremoto ocasionado en el Ejecutivo, el Congreso de la Republica y el Poder Judicial demuestra lo podrido que se encuentran. Así es como están las cosas.

¿Quién puede confiar en el Perú? ¿Quién se acercara a tomar algún riesgo plausible en invertir su trabajo y su capital en estas condiciones? ¿Al final, que le espera al peruano medio, sea este trabajador, profesional o pequeño inversionista que intenta sobrevivir en esta jungla de traficantes del poder y delincuentes con corbata ?

Anuncios