Perú: de mal en peor

Oscar Muñiz Corro

 

La presente publicación fue redactada tres días anteriores a que el presidente de la republica Ing. Martin Vizcarra se dirigiera al país.

 

La economía como ciencia social va de la mano de la jurisprudencia y la legislación. Este es el principio básico para que las actividades productivas fortalezcan los esfuerzos de los grupos económicos que intervienen en la formación de riqueza de un país, con el propósito de lograr alcanzar el desarrollo económico que busca la población en su conjunto.

La jurisprudencia, entendida esta como un conjunto de sentencias dictadas por los tribunales de justicia o las autoridades gubernamentales, además de la legislación entendida como el conjunto de leyes que regulan un Estado o una actividad económica-productiva, no se pueden soslayar, no pueden estar al margen del quehacer cotidiano de los grupos sociales.

No hay que ser ingenuos para pensar que los pillos, ladrones o los malhechores de todo pelaje y toda  condición están siempre revoloteando, como abejas en un panal,  buscando la oportunidad de dar su zarpazo en el momento menos esperado, con ayuda o sin ella de los siempre incondicionales de cuello y corbata.

En esas condiciones el quehacer productivo peruano paso a un segundo plano, espantando a los inversionistas, profundizando aún más la informalidad, así la economía peruana no tiene sentido de seguir su curso formal hasta que no se erradique la delincuencia. Los interesados en hacer negocios desaparecen, lo mismo aquellos con intenciones de contribuir con el crecimiento económico. Frente a esta preocupante realidad  solo hay elogios para la economía peruana de parte del Banco Central de Reserva del Perú y del Fondo Monetario Internacional.

El Perú conoce en carne propia lo que fueron las dictaduras, donde vaya a saber Usted cuantos ladrones con uniforme militar o sin él se enriquecieron. Nadie se atrevió a ponerles la mano hasta después del año 2000 en que la dictadura fujimontesinista dejo el poder. Hoy se nota alguna diferencia, por más pequeña que sea, la cual estriba en que militares o civiles son perseguidos por la justicia sin denuedo. Lo lamentable es que existen grupos renuente al cambio.

Lo llamativo de esta situación es que faltara espacio carcelario para tanto infractor, lo mismo que faltara un  mayor número de agentes policiales, jueces y fiscales que hagan cumplir la ley.