El despojo a los pequeños agricultores

Oscar Muñiz Corro

 

Como es de amplio conocimiento, el 31/01/2018 se reanudó de manera indefinida el paro nacional agrario de los pequeños productores de papa, con el propósito de que el Estado atienda sus reclamos y, más específicamente, para que reconozca la situación de emergencia de los pequeños y medianos productores de papa y para que eleve los aranceles a los productos importados.

Esta huelga fue acatada en los departamentos/regiones de Huánuco, Junín, Pasco, Huancavelica y Ayacucho. Antolín Huáscar, presidente de la Confederación Nacional Agraria (CNA), responsabilizó al gobierno por la falta de atención al sector agrario, por la falta de implementación de políticas públicas en favor de las comunidades campesinas y por no dejar de favorecer las inversiones agroindustriales. Como resultado, se produjeron los enfrentamientos del campesinado con la policía, los cuales dejaron tres campesinos muertos en Huancavelica y Pasco.

Es así que quedó evidenciado que el gobierno en lugar de dialogar con los representantes del campesinado opto por la fácil criminalización del campesinado.

Al respecto, el ex ministro de agricultura Juan Manuel Benites Ramos (24/02/2014-28/07-2016) se expresó sobre esta huelga agraria de la siguiente manera: “En el caso particular  de la papa, lo que ha ocurrido este año es un problema de sobre producción originado por una mala programación de siembra, y la decisión de sembrar o no sembrar es absolutamente privada y depende del productor, pero el basa sus decisiones sobre la base de la información que el Estado provee. El Ministerio de Agricultura  está encargado de monitorear la siembra a nivel nacional para que el productor sepa que cantidad de producción y cual sería un escenario de precios. Lamentablemente el sector no ha estado muy involucrado en este tema, quizá haya producido la información pero no ha llegado al campo, no ha habido la difusión necesaria”. El mismo ex ministro de agricultura sostuvo que habría un posible paro de agricultores con toma de carreteras en el departamento/región La Libertad.

Con el propósito de no perder la perspectiva en el reclamo, los representantes de los campesinos bregaron por hacerse escuchar por el actual ministro de agricultura, José Berley Arista Arbildo, aunque este trastocó a la representación campesina y manipulo los acuerdos. Téngase en cuenta, que el grupo de representantes sostienen a la agricultura familiar nacional,  son la base de la economía indígena, los fueron sorprendidos por la traición y equivocado manejo ministerial de sus reclamos.

Asimismo, el grupo de representantes de los pequeños agricultores tuvieron que demostrar que la acusación ministerial era injusta, respecto a su responsabilidad de generar una sobre producción de papa, dejando demostrado que era el Estado peruano, por intermedio del gobierno quien favoreciendo a los privilegiados importadores de papa generaban esta supuesta sobre producción, siendo más bien una acción de marginación que hacia disminuir el  precio de la producción de papa nacional. Es que existe una competencia desleal generada por los famosos tratados de libre comercio (TLC).

La responsabilidad del gobierno representado por el presidente Pedro Pablo Kuczynski y el renunciado ministro de agricultura, José Manuel Hernández (28/07/2016-09/01/2018) como el actual ministro José Berley Arista Arbildo, son los que con su falta de ponderación en el poder llevaron al campesinado a la situación que ya se hizo una costumbre en el agro peruano: el embuste y las pérdidas de vida de los agricultores.

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Economía – Finanzas Diciembre 2011

 

 

 

Han transcurrido seis meses desde que el presidente Ollanta Humala Taso gobierna el Perú, en el marco del modelo económico que fuera implantando desde hace 20 años. Durante el 2011 poco o nada ha sido corregido, lo que permite suponer que el sacrosanto modelo no tendrá cambio alguno, ni mucho menos un atisbo de justicia social.

Es cierto que el 2011 fue un año bi-partidario, por un lado con Alan García Pérez saliendo del poder y por el otro lado un Ollanta Humala Taso ingresando. Dos conglomerados políticos distintos, donde la confluencia ideológica y partidaria formaron un delta turbulento y agitado. Basta observar el teje y maneje de sus lideres, por un lado un Alan que “supo” mantener a raya a los compañeros, y un Ollanta lidiando con sus camaradas. Después de todo, ambos tenían un denominador común, gente corrupta en sus filas.

Los grandes “aciertos” se opacan con los cientos de conflictos sociales; la gran mayoría de ellos relacionados con los recursos naturales. En esta perspectiva el área rural del país queda, como hace cientos de décadas, desamparada, las actividades económicas como la agricultura a su suerte, lo mismo que las miles de familias.

Bajo este modelo no hay más problemas que resolver, salvo el de las urbes. Que si es la tasa de empleo o el nivel de inversión o la crisis mundial, todo es cuestión de privilegiar la economía urbana. Sin embargo el campesino, el agricultor, ve reducida a cero su oportunidad. Cuidado con el resurgimiento del descontento, mejor dicho con el terrorismo y el cultivo de la hoja de coca, dos elementos que sirven como válvula de escape a los desplazados.